Rivera - Rivera - República Oriental del Uruguay - Webmaster: Ernesto Costa

Frontera News Net

      

         Cualquier Palabra

         Todas las Palabras

         Frase Exacta

La Hora de los Corruptos

 Escribe Mario Píriz

 

Les está llegando la hora a los corruptos

 En los últimos días, como signo de los nuevos tiempos que se avecinan, los mandatarios del grupo de los ocho países más poderosos del mundo o G8 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Rusia) reunidos en Francia han dejado en claro que la condición ineludible para que los países en desarrollo -como el Uruguay- sigan recibiendo ayuda es la lucha contra la corrupción.

Este mensaje notorio y terminante de los países que dirigen los entes crediticios internacionales debe llamar a seria reflexión sobre la perentoria necesidad de organizar una efectiva estrategia de lucha contra la corrupción en el Gobierno y en todos los rincones de la sociedad civil. 

La polémica caída de los Peirano y los Röhm ha evidenciado un cáncer que ha consumido lo mejor del trabajo nacional, en los últimos cincuenta años, perpetrando una estafa que puso en cuestión la propia estabilidad del país. Pero no pudo suceder si no contaran con la anuencia, y complicidad de altos jerarcas que han ocupado los mandos superiores del gobierno nacional. 

Después de lo resuelto por los países del Grupo de los Ocho, cada vez más, la ayuda crediticia internacional será negada a los gobiernos deshonestos de países emergentes, hasta tanto no demuestren una voluntad firme de erradicar la corrupción en todos los niveles gubernamentales, comenzando por la investigación y el castigo de los malversadores de fondos y sus cómplices. 

Los países del G8, no debemos olvidar, tienen los medios y recursos necesarios para verificar la legalidad del flujo de fondos y el movimiento de las cuentas bancarias de los gobernantes y sus allegados en los paraísos fiscales del mundo, como lo están haciendo en el caso de la lucha contra el terrorismo. 

La impunidad de los gobernantes corruptos que empobrecen a sus pueblos, un antiguo mal que ha castigado con extrema dureza las más débiles democracias del Tercer Mundo afortunadamente parece estar llegando a su fin. 

La persecución intransigente que prometen las potencias internacionales a los gobernantes corruptos y los empresarios cómplices en el vaciamiento de las arcas del Estado, y que hasta hace poco resultaba quijotesca, por decir lo menos, podría en el corto plazo transformar la corrupción en una actividad tan condenada, perseguida y arriesgada, como el narcotráfico, el genocidio y el terrorismo. 

La persecución del G8 a este verdadero cáncer de las naciones también obligará a las grandes empresas multinacionales a desechar la perversa práctica de sobornar a los funcionarios públicos para ganar los contratos del Estado en las grandes obras públicas que realizan los países pobres. 

La propensión de los gobernantes del Tercer Mundo de utilizar los préstamos para el desarrollo otorgados pródigamente en forma discrecional y sin control alguno por las entidades internacionales de crédito, como el Banco Mundial y el BID, para asegurar lealtades y eternizarse en el poder, ha llevado al endémico endeudamiento de nuestros pueblos y a la inversión en grandes obras de dudosa utilidad para los países. 

En Uruguay aún falta sancionar leyes oportunas y eficaces que permitan enjuiciar a los empresarios nacionales y extranjeros que ofrecen sobornos y dádivas a los funcionarios públicos con el fin de acceder ilegítimamente a las compras y contrataciones del Gobierno; asegurando, por otra parte, un uso eficiente de los fondos públicos, mejorando la transparencia, fortalezcan el estado de derecho y faciliten el estricto y permanente control del ingreso y patrimonio de los altos funcionarios del Gobierno para combatir eficazmente el enriquecimiento ilícito. Un "respetable" Fiscal, docente universitario, ha sido procesado por delincuente, y es un muy buen indicio, pero la sociedad uruguaya no puede bajar la guardia, porque en un momento de distracción, aparecen inmoralidades como los faraónicos sueldos de los jerarcas del nuevo banco Comercial. 

Ante la evidencia, se autorebajaron los sueldos, sin embargo, en esencia la inmoralidad sigue, pues cómo puede ganar una persona 20 mil dólares en un mes, cuando un trabajador compatriota común gana 80 dólares mensuales, cuando los gana, si es que consigue empleo? En la reunión de Francia, el grupo de los ocho ha reafirmado no solamente su determinación de luchar contra la corrupción e inclusive de lograr contra ella una convención de las Naciones Unidas, sino también su convicción de que este mal es uno de los peores obstáculos para el desarrollo económico y social de los pueblos.

La lucha contra la pobreza debe iniciarse por erradicar la corrupción de los gobiernos de países pobres, y de nuestra propia sociedad. Recientemente, un informe del Poder Ejecutivo, reveló que antes de instaurarse la Central de Compras del Estado, había organismos públicos como el INAME, que pagaba el aceite, el arroz y otros productos de primera necesidad, hasta un cuatrocientos por ciento más caro que el precio de mercado. 

Es evidente que había sobrefacturación, coimas y otros procederes al margen de la ley, todos lucrando con el hambre y las necesidades de los más débiles. El vecino presidente Lula del Brasil también afirmó principios similares en el G8 y en varios otros foros nacionales e internacionales. 

Es de esperar que nuestros políticos, legisladores, jueces y funcionarios tomen nota de la nueva situación global que enfrentan los países emergentes, no solamente porque ya no habrá créditos de ayuda del Banco Mundial, el BID y el FMI para los gobiernos deshonestos, dilapidadores y poco transparentes, sino también porque los días de los gobernantes corruptos en todo el mundo están contados. 

La dignidad de los pueblos democráticos habrán de reclamar lo robado al erario público hasta el fin de sus días.